Dentro del parque natural de los Aiguamolls del Empordà, al final de la carretera que conduce a la playa de la Rubina, está el Camping Castell Mar. Situado en este idílico entorno, que ha sido catalogado como uno de los centros de observación de aves migratorias más importantes de Cataluña, el Castillo Mar se hace visible desde el inicio del camino que conduce, y que está bordeado a uno y otro lado, por humedales y fértiles pastos frecuentadas por caballos. A la vez, frente al camping abre el profundo azul del golfo de Roses y su extensa playa de arena, la belleza de la que permanece natural gracias a la ausencia de edificaciones.