Basílica de Santa María

La iglesia gótica de Santa María tiene una estructura y unas dimensiones propias de una catedral, una dignidad que no consiguió a pesar de los varios intentos, en este sentido, de los condes de Empúries. Es uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura religiosa gótica de Cataluña. La obra, empezada en el siglo XIII, prosiguió durante todo el siglo XIV y finalizó al inicio del XV, cuando se construyó la fachada con la bella portalada de mármol. El espacio interior, paradigma del gótico mediterráneo, contiene las singulares fuentes bautismales del siglo XIV, el muy notable retablo mayor de alabastro del siglo XV, dos sarcófagos condales y un vitral gótico, el retablo de los Dolores del siglo XVIII, el órgano del siglo XIX y muchos otros elementos de interés. El campanario, con decoración gótica, sigue aún la composición arquitectónica de los campanarios románicos de influencia lombarda. Pertenece seguramente al siglo XIII. En el Museo parroquial se exponen, entre otros, imágenes, objetos de orfebrería, ornamentos litúrgicos y piezas arqueológicas de varia cronología.